El peligro de los cometas verdes y otros titulares pomposos.

cometas verdes

Nos guste o no, los medios de comunicación y las redes sociales son la cara de la ciencia para la mayoría de las personas. Esto no debería ser preocupante si no fuesen rehenes del marketing desde hace años. Pero en las últimas semanas la falta de rigor en beneficio del titular de impacto está adquiriendo proporciones épicas.

No voy a escribir ni una línea para hablar de momias de extraterrestres mejicanas o de ovnis en el congreso de Estados Unidos. Prefiero limitarme a un ejemplo sencillo y humilde. Un simple cometa.

Según el astrónomo David Levy, los cometas son como los gatos: «tienen cola y hacen lo que les da la gana.» Esto dice mucho sobre la limitada capacidad de predicción del comportamiento y brillo de estos objetos celestes que maneja la comunidad de investigación de estos cuerpos menores del Sistema Solar. Cualquier aficionada a la observación astronómica que lleve años siguiendo de cerca la aparición de nuevos cometas, sabe muy bien que son escasísimos los que llegan a hacerse visibles a ojo desnudo. Así que cuando lees titulares del tipo «la NASA afirma que el nuevo cometa Nishimura será visible a simple vista a mediados de septiembre», pues no puedes evitar desconfiar.

No es necesario poseer un doctorado en astrofísica para salir de dudas. En España contamos con profesionales y con una amplia comunidad amateur dedicada a la observación de cometas que que poseen una enorme experiencia en el seguimiento de estos objetos celestes y cuyos datos de contacto son públicos y accesibles. Desde hace semanas vienen siguiendo la evolución de este nuevo cometa, el C/2023 P1 Nishimura, o cometa verde, como ha decidido bautizarlo la prensa y medios menos rigurosos.

Cualquiera de estas personas, tanto profesionales como amateurs, podrían haber asesorado a la prensa, radio e incluso, a cuentas de divulgación científica en redes, de forma gratuita y altruista. Pero no lo han hecho por una simple razón: nadie les ha preguntado.

Pero, si es tan sencillo ¿por qué nadie lo ha hecho? Me atrevo a aventurar que en muchos casos no interesa verificar o contrastar la información. Interesa lograr visitas, interesa que otros ya han publicado al respecto y se están llevando los clics calentitos con titulares sensacionalistas, interesa la publicidad inserta alrededor del texto. Y por eso muchos medios y cuentas de profesionales de la divulgación han afirmado que este cometa se vería a simple vista y que la noche del 17 de septiembre sería la mejor para su observación desde España. Alguien con supuesta credibilidad escribe una tontería como esta y el resto lo repiten como loros, a pesar de que los comentarios en redes o en la misma noticia ya alertan del error.

No, el cometa no es visible a simple vista. De hecho el día 17 se encontrará muy cerca del resplandor del Sol y será extremadamente difícil de observar incluso para personas con experiencia, ya sea con prismáticos o con cámaras de fotos. Algo que toda la comunidad amateur mundial ya sabía desde hace un par de semanas.

La consecuencia lógica de la reiteración en este tipo de publicaciones debería ser la pérdida de credibilidad de los medios informativos o de las cuentas de redes sociales por no contrastar su información y al menos una rectificación pública. Pero no, en vez de eso deciden derivar la responsabilidad a la NASA y afirman que se han limitado a repetir un comunicado de la institución.

Investiguemos: ¿Existe dicho comunicado? Pues no.

El artículo que originó todo este revuelo fue en realidad un comentario personal de los editores del conocidísimo Astronomy Picture of the Day (APOD). Esta página publica y comenta una foto astronómica cada día, y es el mayor repositorio de imágenes astronómicas de internet seguido por millones de personas en todo el mundo. Así pues los autores y editores de APOD, Robert Nemiroff y Jerry Bonnell, ambos astrofísicos, comentaron una imagen del cometa C/2023 P1 Nishimura tomada por el astrofotógrafo aficionado Dan Bartlett justo una semana después de su descubrimiento. Y a pesar de la mala fama de los cometas, se atrevieron publicar dicha foto el 21 de agosto y a pronosticar precipitadamente que quizás cabría la posibilidad de que este cometa llegase a ser visible a simple vista si seguía aumentando de brillo a este ritmo. Eso sí, afirman rotundamente que «las opiniones, resultados y conclusiones o recomendaciones expresadas en su página pertenecen a su(s) autor(es) y no reflejan necesariamente los puntos de vista de la NASA». Aclarado el asunto, supongo que os preguntaréis «¿Pero cómo has conseguido averiguar todo esto?» Pues no se trata de una ardua investigación periodística, es que lo pone en la misma página de la foto, solo había que leerlo. Os dejo los enlaces:

https://apod.nasa.gov/apod/ap230821.html y https://apod.nasa.gov/apod/lib/about_apod.html#srapply

Así que tras dos minutos de lectura se llega a la conclusión de que la supuesta afirmación de que el cometa sería visible a simple vista, no es más que la exageración de la opinión nada argumentada de Bob y Jerry. Y que NASA, cómo institución, nunca afirmó que el cometa sería visible a simple vista. Probablemente, Bob y Jerry tampoco sostendrían dicha opinión una semana después, a la vista de la evolución del cometa.

Por cierto, no busquéis. No vais a encontrar ninguna rectificación a la noticia ya publicada. Y aunque sería lo más correcto, tampoco importaría mucho porque el daño ya está hecho.

¿Pero tan grave es el daño? Cómo os dije, no voy a hablar de momias extraterrestres ni de ovnis en el congreso, pero es un hecho que la imagen de credibilidad de muchas instituciones científicas está seriamente dañada debido a la infinidad de situaciones similares a la descrita. La sistemática falta de rigor y de interés en comunicar información veraz y contrastada de muchas y conocidas empresas del sector, así como la desidia de algunas instituciones científicas en velar por su correcta comunicación, está bombardeando los cimientos de la confianza general en la comunidad científica. Así de grave es el daño.

¿Sería justo culpar a los medios de comunicación? No lo creo. Sometidos a la tiranía de los mercados, los titulares y posts, compiten por atrapar lectoras/es en una espiral de exageraciones, bulos y noticias basura, mientras su modelo de negocio se derrumba. La ética periodística no paga facturas. Solo pelean por sobrevivir en la jungla sacrificando en el altar de los dioses de la publicidad el derecho a la información veraz.

Tampoco puedo culpar a quienes, tras desencantarse por buscar inútilmente un cometa brillante en las próximas noches, pierdan su curiosidad por los cielos, como se abandona un juguete roto bajo la cama.

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